Tu novia mayor

Que estaba yo pensando que, en este boom absurdo de la telerrealidad que vivimos, ¿por qué no crear un nuevo programa de televisión para hacer que las relaciones amorosas funcionen? Ya hemos tenido vagos encerrados en una casa de lujo, famosos casposos luchando contra mosquitos asesinos y la desnutrición en islas recónditas o frikis de pueblo que buscan pareja avalados por sus queridas mamás. Tenemos chonis y canis poligoneros que hablan de amor (cuando deberían llamarlo sexo) subidos en un trono (de la vergüenza), aspirantes a cantantes, modelos, cocineros, acróbatas de circo o lo que sea, que venden su dignidad delante de jueces redichos y más-tontos-que-mi-culo a cambio de poder alcanzar la fama.

Y luego está “Hermano Mayor”, ése programa donde un chico malo reformado hace las veces de mentor y psicólogo para domar (literalmente) a auténticos salvajes adolescentes que te hacen querer y agradecer a tus padres hasta el infinito y aumentan tu ego de hija hasta el nivel perfección. Pues bien, el mencionado programa nos ha dado una idea. Y digo nos, porque este post no tendría sentido sin mi Chicadelosjueves.

hermanomayor1-630x840x80xXAl grano. “Tu Novia Mayor”. Programa en horario “prime time”. Labor social imprescindible para guiar a los hombres de España con el objetivo de que consigan entender a sus novias, no-novias, mujeres, amigas-con-derecho-a-roce (espera que me parto un rato), o lo que sea.

La cosa empezaría con el chico protagonista (en adelante Macho Alfa) tirado en el sofá viendo un partido de fútbol de tercera regional, de esos que se ven por inercia, más que por vocación. Al otro extremo del salón, un móvil de última generación más grande que un castillo vibra varias veces y la lucecita LED no deja de parpadear. Macho Alfa lo oye, lo mira y sigue a su rollo como si nada. Y entonces irrumpe en escena la Novia Mayor. La Novia Mayor es una tía de 30 y pico años que ha decidido utilizar toda su rabia y despecho almacenados a lo largo de dos décadas de príncipes rana y chascos monumentales, para hacer algo bueno y útil para la sociedad. Es una tía guay, y aunque no es lo que se diría un “pibón”, tiene ese magnetismo que dan la madurez y la seguridad en una misma. Más o menos como Pedro García Aguado, que aunque calvo y madurito, tiene un rollazo interesante.

– ¿Pero qué haces?-empieza a gritarle a Macho Alfa. ¿Es que no vas a contestar? Seguro que es ella, que está preocupada, y tú ahí, viendo la tele como si nada.

– Eh, tía… no me rayes. Ya contestaré luego. Además, así es mejor, que me eche de menos, así luego me cogerá con más ganas… Hay que ir dándoles miguitas de pan, pero si les das demasiado la has cagado, te cogen por los hue…

Ojos en blanco. Resoplido a cámara lenta.
– ¿En serio? – interrumpe la Novia Mayor, escandalizada. Lo ha visto todo en materia de hombres dejados y pasotas, pero esto es el colmo. ¿Es eso todo lo que has aprendido de las mujeres? ¿Es que no sabes nada sobre nosotras? Vamos, hombre, que ya tienes veinticinco años, machote…

– Pff… – es el único sonido que sale de la boca de Macho Alfa como respuesta.

Llegado este momento, comenzaría la terapia. “Macho Alfa está cagándola cada vez más en su relación y está a punto de volver a la soltería por la puerta de atrás. Es necesario que se dé cuenta de sus errores y asuma la responsabilidad de su noviazgo”, narraría la voz en off de la Novia Mayor.

Terapeuta y paciente se desplazarían entonces a algún sitio emblemático de la ciudad donde se esté grabando el programa. Si fuera Valencia, sería sin duda la Ciudad de las Artes y las Ciencias, símbolo del postureo donde los haya, que aunque se esté cayendo a trozos (ole tu estampa, Calatrava), vende mucho.

– Vamos a hacer un ejercicio, ¿de acuerdo?, comenta la Novia Mayor junto a una chica anónima con cara de pocos amigos. Vas a intentar averiguar qué le pasa a esta joven. Actúa como si fuera tu novia, ¿vale?

– Pos vale- dice Macho Alfa aproximándose a ella con chuleria. ¿Qué te pasa?-musita mirándola de reojo. No conoce de nada a la muchacha, pero definitivamente, hay algo en su expresión furibunda que le recuerda a su novia cuando se cabrea.

– NADA. No me pasa NADA- contesta la chica con los ojos inyectados en sangre.

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– Bueno, pues nada… Y Macho Alfa se encoge de hombros mirando hacia la Novia Mayor.

– ¿Eso es lo que te importo? ¿Es que no me conoces en absoluto? Parece mentira que me preguntes qué me pasa y te quedes tan pancho… Tú sabrás lo que… bla, bla, bla,bla….

Una bronca monumental le llueve a Macho Alfa, que una vez más, no entiende nada.

– Se pone igual que mi novia… Si preguntas mal, y si no lo haces, peor. No hay quien las entienda…

La Novia Mayor dibuja una sonrisa que parece decir “Ay-madre-mía-como-está-este-de-verde…”, lo coge por los hombros y ambos se alejan juntos para seguir con la terapia.

Días después, la tenaz Novia Mayor, en su impagable tarea de ayudar a Macho Alfa a recuperar su relación y su vida, lo abordaría en una de sus quedadas con amigos.

– Hola. Vaya, veo que has decidido volver a salir con tus amigos por tercer día consecutivo. ¿Cuándo vas a tener tiempo para ella? ¿Cuándo vas a dignarte a llamarla? ¿Es qué crees que puede hacerlo todo ella sola? Se necesitan dos personas para tirar del carro, querido… Vamos, llámala ahora mismo.

– Que no, que estoy aquí muy entretenido con mis colegas, luego si eso…

– Que la llames. O mándale un Whatsapp al menos. Venga, va, llámala.

– Que no, joder, que nooo. Déjame en paz, payasa.

La cosa empezaría a ponerse tensa. La Novia Mayor sería cada vez más dura y exigente, y el pobre Macho Alfa acabaría por salir corriendo despavorido, en un intento vano por escapar de la terapia y de sí mismo. Pero la Novia Mayor, más chula que un ocho, lo alcanzaría conduciendo su New Beetle y lo detendría en seco cogiéndole por los hombros.

– No puedes seguir huyendo, Macho Alfa. Tienes que pensar en ella. Ella sólo quiere ayudarte… Tienes que llamarla y quedar con ella ahora.

– Pero, pero es que… pero es que aún no he terminado de comentar todos los partidos de la Premiere League con mis colegaaaas….- y los gritos de Macho Alfa se romperían en un llanto desconsolado sobre el hombro de la Novia Mayor. Yo sólo… yo sólo quiero hacerla feliz pero no sé cóoomooo…. Snif.

– Venga tío, ya pasó.

Y dos o tres milagrosos ejercicios más bastarían para hacerle entender a Macho Alfa cuáles son las necesidades de su pareja, lo que se debe y lo que NO se debe hacer. Así de simple.

Macho Alfa ha conseguido comprender la realidad de la situación y está dispuesto a corregir su actitud y empezar a considerar más los sentimientos de su novia. Pero para asegurarme de que no vuelve a las andadas, tengo que conseguir que repudie su anterior comportamiento“, apuntaría la Novia Mayor.

Sentados en una terracita muy cuqui y con el móvil delante, la Novia Mayor proseguiría:

– Quiero que veas los últimos Whatsapps que le has mandado a tu chica…

Macho Alfa observaría con curiosidad primero, resignación después y tristeza por último, una larga lista de emoticonos insulsos como el de un pulgar hacia arriba, una carita sacando la lengua, unas “ZzZz” para las buenas noches y, OH-DIOS-MÍO, la mierda sonriente. ¿En qué momento le había puesto a su querida novia un emoticono de una mierda? ¿En qué se había convertido?

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La Novia Mayor, percatándose de las lágrimas asomando a los ojos del chico, hurgaría en la herida como debe hacer cualquier presentador. Porque no hay nada que venda más en la tele que un par de lagrimones de los de verdad, de esos que llegan hasta el final de la mejilla.

– ¿Entiendes ahora, Macho Alfa? ¿Cómo te sientes al ver tu comportamiento?

– Mal. Avergonzado- acertaría a articular el pobre Macho Alfa, en adelante, Hombre-como-Dios-manda, que se reuniría entonces con su emocionada y agradecida novia.

– Nos has cambiado la vida, gracias Novia Mayor-diría ella.

Y con un fondo musical e imágenes alegres de la feliz y renovada pareja corriendo por los jardines de Viveros, terminaría el programa. Un nuevo éxito de la Novia Mayor telerradiado a las novias insatisfechas de toda España que no dudarían en coger el teléfono para pedir aparecer en el programa. Un pelotazo que incluso podría tener su versión “Novio Mayor” para enseñar a las chicas a respetar el espacio de sus chicos, a ser menos exigentes y más relajadas. Porque no sólo ellos son los responsables de torpedear relaciones con un “necesito tiempo” o un “es que no estoy preparado”. También las mujeres lo complicamos todo demasiado con ese ovillo de lana que son nuestros pensamientos.

Vamos, que se confirma mi hipótesis inicial. El mundo necesita un programa así. Triunfadores/as del mundo, personas con relaciones que FUNCIONAN, gente feliz sentimentalmente en general… Iluminadnos con vuestra sabiduría. Sed nuestr@s Novi@s Mayores.

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¿Qué? ¿Lo vendo a Mediaset?

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