El improbable amor

Que un sujeto A y un sujeto B se topen por un camino X y se enamoren (mutuamente, simultáneamente, intensamente) es un verdadero milagro. Tan milagroso como que surgiera la vida de un charco mohoso o de un choque de estrellas. O como que siga surgiendo cada día en una flor que se abre por el día y se cierra por la noche. Tan milagroso como que todavía estamos aquí en una Tierra que se resiste a nuestra destrucción. Tan increíblemente improbable como que nuestro cuerpo y nuestra mente respondan (casi) siempre y no nos dejen tirados (casi nunca).

Pero el amor… El amor no tiene nada que ver con la biología, ni con la física, ni con la química. ¿O sí? Quizás.

Quizás es cosa de las feromonas, de similitudes físicas y psicológicas que acercan -o diferencias que complementan-. A lo mejor no hay nada de elección en el hecho de que yo un día te viera y ya no quisiera separarme nunca más de ti. No sé, la verdad, pero aun si son mis células, mi cerebro o mis inseguridades las que hablaron por mí cuando te elegí, incluso en ese caso me parece que quererte y que me quieras es el milagro más bello que jamás he presenciado.

El amor. Algunos lo sienten muy rápido, muy fuerte, muy a menudo. Algunos lo cocinan a fuego lento y casi nunca. No tienen costumbre (es que es muy cansado). Yo era de esas, una eterna perezosa sentimental. ¿Para qué exponerse a estar mal o mejor pudiendo estar tan bien como cuando estoy yo sola? Una filosofía útil, sencilla, cómoda. Hasta que algo en mi sistema límbico o en mi corazón anestesiado decidió rebelarse. Y aquí estamos. Y qué suerte. Y qué milagro.

Y puede que sí, que a mi nariz le gusten tus feromonas o que mis hormonas se hayan quedado prendadas de tu cuerpo. Puede que me recuerdes todo lo que nunca tuve y por eso quiera tenerte, o que me rellenes con amor los huecos más oscuros de mi conciencia (¿quién puede resistirse a eso?). Y sin embargo, si fuera eso, si solo fuera eso, a ver quién me explica por qué podría amarte incluso sin tocarte, por qué volvería a elegirte aunque cambiaras de cuerpo o de olor. Por qué yo sería completamente tuya siempre y cuando conservaras esa preciosa alma que te empieza y te termina.

Así que bueno, que lo sigan intentando explicar. Los biólogos, psicólogos, sociólogos. Que hablen de amor en la tele, en la radio, en las canciones. Que lo entiendan como quieran, que lo definan mil veces, que para mí el amor es lo que hacemos con los ojos cuando te miro y me miras.

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4 respuestas a “El improbable amor

  1. ¡Buenas, Tejetintas!
    Hacía unos cuantos días que no pasaba por aquí y, como siempre, es un auténtico piacere signorina. Maravilloso post, estoy de acuerdo contigo en que es muy improbable el amor, de ahí su aspecto mágico. He de confesarte que yo también solía ser de esas perezosas sentimentales que prefieren estar solas por miedo a que nuestros estados de ánimo pasen a depender de otra persona, pero una vez que se conoce a alguien capaz de poner nuestro mundo patas arriba, cambia toda esa visión del amor. Me ha encantado la definición del amor que haces en la última frase, es un cierre genial.
    Gracias por tanta magia.
    ¡Un abrazo, sé muy feliz! ❤

    1. ¡Hola, Miss Poessía! Muchas gracias a ti por leerme y dejarme comentarios tan motivadores y bonitos. Y sí, así es, no hay excusa ni pereza que valga cuando el amor de tu vida llama a la puerta. 😊. ¡Un abrazo enorme!

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