Tu eterna secundaria

– Nunca te enamores de un personaje secundario. Los secundarios vienen, hacen lo que tienen que hacer, y después se van.

Me lo contó mi amiga hace unos días. La frase ni siquiera era para mí, formaba parte de otra historia porque supongo que una frase así le hace falta a mucha gente. La premisa es sencilla. Si te enamoras de un personaje secundario estás abocándote irremediablemente al sufrimiento. Éste terminará por irse, porque en su naturaleza misma está el no quedarse para siempre en tu historia.

Por eso, no te enamores nunca, nunca, nunca, de un personaje secundario.

¿Nunca? Asegurarse el nunca no es tarea fácil. Nadie tiene un detector de secundarios e incluso si en algún momento intuimos como un chispazo la fugacidad de la existencia de esa sonrisa, de esa mano sobre la mano o del tacto de ese pelo, entonces nosotros mismos cambiamos voluntariamente el curso de nuestra historia y le damos a ese secundario un papel protagonista.

4027341762bd927b229c7eca6f053f47

Y así sucede. Yo, que cada vez creo menos en lo de que todo está escrito y creo más en que lo que haces (y sobre todo lo que no haces) es lo que escribe o deja de escribir páginas, no fui la primera ni seré la última en regalarle el protagonismo de mi vida a un secundario. Él protagonizó mis pensamientos todo el rato, mis sueños a veces, y mis miedos siempre.

Porque perderse en el engaño es sencillo, casi plácido. Es como remar a favor del viento. Como seguir confiando en que el malo de la historia no puede ser, de ninguna manera, ese personaje tan simpaticón del que ya empezaste a sospechar levemente en las primeras páginas de aquella novela policíaca. Pero la verdad, aunque no te la quieras creer, siempre se abre paso, y lo que tiene que acabar, acaba. Yo, personalmente, sólo creo en los finales buenos.

Y la cosa es que… un secundario siempre será un secundario. Podrá adorarte a la luz de mil estrellas, las mismas que mirarás con nostalgia en la soledad de otro momento. Podrá quererte tanto como tú le querías, e incluso deseará con todas sus fuerzas cambiar el curso de su historia y que tú seas su protagonista. Podrá estirar como un chicle su existencia a tu lado o podrá, simplemente, ansiar llegar hasta ese último “Fin”.

Pero ese sería otro libro. No el tuyo, no el suyo. No el vuestro.

f7c3d8ea9c87e11d1546c8c4e012d8f4 (1)

Anuncios

Deja unas palabritas

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s