Olvidol 600 mg

En este mundo hay una cura para casi cualquier mal.

Hay colutorios para encías sensibles, lágrimas de mentira para ojos resecos, venenos de serpiente para la celulitis, pastillas para calmar el dolor de riñones o, para los más tradicionales, bolsas de agua caliente forradas de franela. A grandes problemas, grandes soluciones.

¿Estrés? Una (cuanto más pequeña mejor) píldora de un color tan inocente como en rosa, y listo.

¿Obesidad? Máquinas de Teletienda milagrosas, dietas a base de alcachofas, balones gástricos o cintas de hipnosis.

¿Eres bajita? Cómprate unos tacones negros y vive. ¿Demasiado alta? Los pantalones de campana te vendrán bien.

Si sufres en silencio, Hemoal.

Casi todas las dolencias en la vida pueden solucionarse por un módico precio + un poco de paciencia. Sin embargo, hay dolores para los que no existe un remedio, o al menos no uno que se puedas ingerir, inyectarte o untarte cada ocho horas. Quién sabe, quizá es sólo una carencia de nuestro tiempo. Puede que dentro de cien años el amor sea una pandemia ya extinguida que los abuelos cuenten a sus nietos con una mezcla de orgullo y pavor, como los abuelos de ahora nos hablan de la guerra.

– Si, hijo mío. Era un mal que volvía locas a las personas. Las privaba de ver la realidad y los convertía en seres impulsivos, inestables e irracionales, capaces de estallar de euforia con una sonrisa ajena o de quebrarse en mil pedazos con el efecto de un puñado de palabras. Sólo unas cuantas palabras, ¿lo puedes creer?

Puede que algún día haya una vacuna contra el enamoramiento. Lo que me parece ya más difícil es que nazcan personas dispuestas a inoculárselas voluntariamente. Locos de remate que renuncien a experimentar esa puñetera montaña rusa de belleza y miedo. Y es que el dolor del desengaño, o la pérdida de un ser querido, nos enseña el valor del sacrifico, nos permite descubrir que el sufrimiento siempre, siempre esconde una cara de dulce redención que, para ver, hay que saber esperar.

happy pills

Espera. Esa es la única medicina para las afecciones del alma. Las que no se solucionan con nada que se mida en mililitros, miligramos o cápsulas. Afortunadamente, el sacrificio de la transición, ese camino de la oscuridad a la luz, nos tatúa la respuesta a fuego vivo. Y así es como sabemos qué no volveremos a hacer, por dónde no volveremos a ir. Sólo así comprendemos, aceptamos y descubrimos que, de haber una pastilla mágica para curar un corazón roto, la escupiríamos antes de engullirla.

Porque sólo recordando, las historias logran desvanecerse bajo el difuminado velo de lo que ya ha pasado. Porque el pasado es sólo eso, pasado.

 

 

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13 respuestas a “Olvidol 600 mg

  1. Uy uy… aparte de decirte que si eres la mitad de guapa de lo bien que escribes deberías presentarte a Miss Mundo, sólo hay una cosilla en la que no estoy de acuerdo. El pasado no es sólo pasado, es parte de nuestro presente y germen de nuestro futuro.
    Besos

    1. Tienes razón, Fer, si algo tienen mis blogs, posts o cualquier cosa que escribo, son las contradicciones. Supongo que es porque yo también estoy llena de ellas! jaja gracias por los halagos!! 😉

  2. Espero que jamás inventen esa píldora. Sólo nos faltaba que despareciera el amor de este mundo tan contradictorio. Un abrazo!
    Me encanta Fix you. Bueno, en realidad me encanta todo lo de Coldplay.

    1. A mi también!! Estoy como loca con el disco nuevo, y “Fix You” es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos 🙂 Esperemos que no, que nunca desaparezca el amor, es lo único que aún es nuestro, que no se puede vender ni comprar en este mundo de locos. Muak!

  3. En el laboratorio ya se tienen unas muestras médicas: Egoamil 100 mg. Me encantó tu publicación, con contradicciones o no, es lo que te hace completa y estoy de acuerdo con cada palabra. Un abrazo. PD: ¿Te imaginas de qué nos hablarían las canciones sin esa locura?

    1. Cierto! Y sobre qué escribirían los escritores? Si no hay nada más inspirador que el amor! Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado! 🙂

  4. …un mal que vuelve locas a las personas. Las privaba de ver la realidad y los convertía en seres impulsivos, inestables e irracionales, capaces de estallar de euforia con una sonrisa ajena o de quebrarse en mil pedazos con el efecto de un puñado de palabras…
    Creo que no habrá muchas definiciones más aproximadas al amor… contradictorio pero cierto. ¡Me encantó!

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