Maravillas (in)útiles

Hay por ahí quien habla de un Amor puro, desinteresado, que te hace aspirar a más, que te suma y multiplica, no que te resta y te divide. Por lo que yo sé, el amor es como un tsunami emocional que te deja tiritando y desnudo en medio de ninguna parte. Al menos ése es el final de la historia porque el amor, la mayoría de las veces, todas menos una, se acaba. No hay que verlo como algo dramático, aunque en un primer momento lo sea cuando te ves a ti misma ahí acurrucada, tiritando, perdida y, sobre todo eso, desnuda.

Lo bueno de quedarte sin nada es que tienes que volver a encontrarlo todo. Hay quien lo ve como una tarea tediosa, como cuando después de una noche de pasión tienes que entretenerte recogiendo una a una las prendas que te quitaste (o te quitaron) y ahora están esparcidas por toda la habitación.

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– “¡Mira, un calcetín!” “¡Ostras, mi sujetador! ¿Cómo habrá terminado ahí?”.

Misterios. Misterios sin resolver. ¿Cómo puede acabar perdido el amor? Y, sin embargo, todos los días un amor se pierde en algún lugar del mundo. Algunos se están perdiendo ahora mismo y sus dueños ni se han percatado. Otros sí lo han hecho y le han atado una cuerda al cuello para que no se aleje. Como si sirviera de algo.

Para mí, tener que encontrarlo todo de nuevo es un juego estimulante y gratificante. Con suerte, hasta terminas hallando algo que con las prisas no habías visto nunca. O que ni sin prisas hubieras visto. Si sigues buscando por toda la habitación, puedes terminar descubriendo cosas que (jurarías) no estaban ahí antes y que, probablemente, no sepas ni para qué te servirán.

– “¡Mira, unas botas de agua con tacones!” “‘¡Anda, un jersey con bolsillo-marsupio!”

La de cosas raras y maravillosamente (in)útiles que puede una encontrarse si sabe bien cómo y dónde mirar. Y así, viendo, mirando y rescatando, vas vistiendo lo desvestido, lo que no significa, para nada, volver atrás. Vas abrigando fríos, templando ánimos, encontrando caminos y levantando el vuelo. Vas avanzando y desnudándote sólo para bañarte en el mar. En todos los maravillosos mares que te bordean a diario y antes (con las prisas, claro) no viste.

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Hoy me encontrado con mi viejo gorro de lana. Ya no abriga mucho, pero me encanta cómo me queda.

Hoy me he comprado una bufanda nueva. Puede que algún día, en el futuro, termine tirándola por la ventana. Otra vez.

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13 respuestas a “Maravillas (in)útiles

  1. ¡Hola!

    Me encanta la entrada. Es cierto que el amor es impredecible y, obviamente, no es perfecto. Eso de perder piezas de ropa cuando estás con tu chico es algo genial porque encontrarlas después es emocionante. Nunca sabes donde has dejado las piezas hahaha

    Por cierto, acabo de encontrar tu blog y me quedará por aquí. Nos leemos.

    Esther.

  2. Es una bonita manera de afrontar que el amor se ha perdido, o se ha acabado. Lo nuevo y estimulante siempre te enseñaran algo.

    Feliz domingo Tejetintas. Precioso.

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