¿Dónde están las musas?

Las musas son masocas. Es un hecho que todo aquel que escribe, pinta, canta o hace cualquier cosa por reinventar la realidad, sabe. Las musas suelen acudir a tu presencia cuando estás en horas bajas. Cuando duele, ellas te enseñan que de la mierda también puede salir algo bueno. Y es genial, porque encontrar algo de orden dentro del caos es una de las cosas más consoladoras que existen.

Pero en las épocas buenas, de felicidad, de euforia incluso, las musas hacen mutis por el foro. A eso lo llaman crisis creativa, aunque a mí me gusta pensar que de alguna forma ellas saben que es tu momento y que los mejores momentos no pueden relatarse, ni explicarse, ni traducirse en palabras. Así como la ciencia no puede explicar por qué nos enamoramos (ni eso ni muchas otras cosas), las musas no pueden convertir en arte lo que ya es arte.

Supongo que es eso. El sentimiento que se tiene cuando amas alguien con todas tus fuerzas -y debilidades- es tan poético que cuesta hacerlo poesía. Y si se consigue, te encuentras con algo que aunque seas Neruda, jamás podrá compararse con ese latigazo de adrenalina, ternura, ilusión y miedo que el amor te sacude por dentro.

Cantarle al desamor es más fácil. Pasa como los géneros cinematográficos. Hacer un buen drama tiene su cosa, pero hacer una buena comedia es muy, muy difícil. Encontrar algo que te haga llorar y empatizar con el sufrimiento que desprende es una cosa relativamente común porque todos hemos pasado por esas y, quien más o quien menos, todavía tiene frescas las huellas que ese lobo interno (porque siempre es interno) le dejó sobre el barro.

Sin embargo, leer un libro y enamorarse, ver una película y morirse de ganas de besar, contemplar un cuadro y querer amar… sí, es posible. Se puede y sucede. Pero sin un sujeto a quien destinar la emoción, la emoción encoje. ¿Enamorarse de quién? ¿Besar a quién? ¿Amar a quién?

Si ese alguien existe, tiene nombre, apellidos y apelativo cariñoso, y una mirada que tiene tan aprendida la tuya que podría funcionar como reconocimiento de iris, entonces enhorabuena. Ahí tienes a tu muso. Porque cuando todo va bien en el corazón, las musas se van para que el amor, tu amor, entre e inspire todos tus pasos, tus letras, tus viajes en bus, tus cafés mirando al infinito (aunque el infinito sea una fotocopiadora contra una pared gris estucada), tus mejores momentos.

¿Que dónde están las musas cuando el corazón no está roto y los remiendos casi ni se ven? Perdidas, deseando que nunca las encuentres, que jamás vuelvan a hacerte falta para sintetizar el dolor en algo tangible. Están lejos pero cerca, viendo cómo vives y no las necesitas para entender nada, porque todo lo que en ese momento necesitas entender está al otro lado de un beso.

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11 respuestas a “¿Dónde están las musas?

  1. Al ver el título iba a comentar algo ultracínico del estilo “las musas no existen y solo si lo trabajas terminarás haciendo algo decente”. Mi profe de canto se enfadaba conmigo cuando le decía que “no estaba inspirada para componer” porque él siempre había creado sus mejores obras tras noches sin dormir, sudor, lágrimas, llantos desconsolados y aullidos a la luna llena.
    Pero es que tienes tanta, tanta, tanta pero que tantísima razón…
    Genialisimo como siempre.

    1. Ay, muchísimas gracias por tus palabras, me ha encantado leerlas. Algo de razón tenía tu profe, pero las musas existir existen, sería injusto decir lo contrario. Un abrazo y gracias de nuevo por leer y apreciar el texto.

  2. Oh my god, ¡menuda preciosidad de texto! Me ha encantado esta reflexión sobre las musas, en serio, es pura magia. Eso que has escrito de que no se puede convertir en arte lo que ya es arte es totalmente cierto. Así que solamente nos queda aprovechar de esos momentos con nuestro muso a los que ni los mejores poetas podrían hacer justicia. Y, cuando esa felicidad se vaya y tengamos que remendar de nuevo nuestros corazones, aprovechar ese dolor para tratar de convertirlo en algo bello que merezca la pena ser leído. Lo has descrito a la perfección… Muchísimas gracias.
    Un gran abrazo ❤

    1. Muchísimas gracias! Me alegra que te haya gustado. Tienes toda la razón, hay que exprimir la felicidad y si sale mal, transformar la basura en arte, que se dice pronto. Un abrazo y gracias por leer. ☺

  3. ¿Y si las musas sí están ahí? ¿Y si son ellas las que te dan el valor para lanzarte sin red a un primer beso? ¿Y si son ellas las que crean esa magia en tu mirada que hace que él no pueda apartar la suya de ti? ¿Y si son ellas las que hacen que ese tú, tu tú, llegue hasta ti?
    Las musas están infravaloradas.
    Besos
    Fer

      1. Ey! Para nada, todo lo contrario! ME encantan tus comentarios, porque siempre le das la vuelta y me haces ver mis propias letras desde el otro lado.. Te prometo que no pretendía ser sarcástica :). Un abrazo, Fer

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